“Los
gozos y las esperanzas, las tristezas
y las
angustias
de los hombres de nuestro tiempo, sobre
todo
de los pobres y de cuantos sufren,
son
a la vez gozos y esperanzas, tristezas
y angustias de los discípulos de Cristo. (…)La
Iglesia por ello se
siente
íntima
y realmente solidaria
del género humano
y de su historia” (GS 1). Los obispos
de la Amazonía
Peruana,
ante la
situación producida por el
COVID-19,
elevamos
nuestra voz de aliento
y esperanza.
1. Aunque todo el
país está amenazado por esta pandemia, no
todos
estamos
en las
mismas condicio- nes
de responder
a ella. Las desigualdades sociales
dejan
desprotegidos a los
más débiles, haciéndolos más
vulnerables
ante el
COVID-19.
2. Reconocemos el
gran
esfuerzo que realiza
el gobierno
por
otorgar
ayuda
a la población
más nece- sitada. Sin embargo, constatamos que muchas personas pobres no han sido beneficiadas porque no están
incluidas
en el padrón.
3. Estas deficiencias se agravan cuando son padecidas por los pueblos indígenas de nuestra Amazo- nía,
la población más indefensa
ante esta
pandemia. Ellos tienen niveles de desnutrición más altos que el
resto de la
población
nacional; además, existe
un creciente aumento de enfermos
de diabetes e hipertensión. Hay que señalar que en los últimos años y producto de la pobreza cada vez mayor en las zonas rurales, mi- les de ellos
han migrado, viven hacinados en las periferias
de las
ciudades y son víctimas
de la
exclusión por parte del Estado con una deficiente cobertura sanitaria, la cual se hace más evidente ante esta pandemia. Como
vemos
en los noticieros de los últimos
días,
son
cientos
de ciudadanos,
entre ellos también
indígenas amazónicos,
que fueron a laborar temporalmente a regiones agrícolas de la costa, y que ahora pugnan por re- gresar a sus comunidades porque ya no tienen ingresos económicos y están padeciendo condiciones extremas
de falta de alimentos y recursos mínimos para su sobrevivencia. Exhortamos a los gobiernos regionales de la
Amazonía
a que
pongan
especial énfasis
en apoyarlos
para el
regreso a sus
comunidades, asegurándose
que cumplan
rigurosamente los protocolos de seguridad
dispuestos
por
el MINSA.
4. En este sentido, especial
preocupación nos causa
la extrema vulnerabilidad de
los pueblos in-
dígenas en aislamiento y contacto inicial (PIACI) pues, si esta
pandemia
llegara
a sus territorios,
tendría consecuencias desastrosas que
harían peligrar su
supervivencia.
5. Urgimos
al gobierno, en coordinación
con las organizaciones indígenas
y populares, a establecer
una estrategia sanitaria
de emergencia adecuada a la
realidad
indígena y rural de
la Amazonía, la cual
de- berá tener en cuenta la diversidad cultural, heterogeneidad existente y los saberes indígenas. Asimismo, con

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